The illusion of progress


20 años, estudiante, lector, Carlos.

Los últimos días tienen olor a pasado, a sensaciones que creí olvidadas, a felicidad, a esperanza, a sueños, deseos y anhelos, ¿será este un buen tiempo para cambios? ¿es presagio del futuro prometedor?, ¿O será simplemente el último soplo de aquello que ya ha muerto? vaya uno a saber.

Nueve treinta AM.

Estaban en una cafetería y Sumire le contaba como se había enamorado por primera vez, mientras por el parlante se escuchaba la exposición de Reske sobre las costas, por mí parte yo leía “Sputnik, mi amor” de Murakami, aquella mañana en la clase de procesal. Es así como a veces se mezcla la fantasía con la realidad.

Año sabático.

Quiero un año sabático para poder leer todos eso libros que tengo pendientes, ver todas las películas que tengo descargadas hace años, las series que dejé a medias y las que nunca empecé, dormir hasta que se acabe el sueño, y caminar, como en los viejos tiempos acompañando por los amigos conversando de muchos cosas, planeando ese futuro que hoy es el presente, gastar mi tiempo y dinero con ellos, y que al final, cuando vuelva a tener el corazón henchido de felicidad, los pulmones cargados de aire puro, cuando los libros se me acaben, cuando haya adquirido suficiente experiencia, cuando vuelva a la sima se acabe el año, se vuelva a la normalidad, con nuevos bríos, para afrontar la vida que nos queda.

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